miércoles, 15 de agosto de 2007

la Bella Durmiente

Érase una vez un rey y una reina que estaban muy tristes por no tener hijos, hasta que un buen día, la reina tuvo una niña, y en el magnífico bautizo, se le dio a la princesita, por madrinas, a cuantas hadas se pudieron encontrar en el reino.

Después de la ceremonia del bautismo hubo un gran festín para las hadas. Cuando ya cada comensal tenía su lugar en la mesa, se vio entrar a una vieja hada a quien no habían invitado pues hacía más de cincuenta años que no salía de un torreón y por esto la creían muerta o hechizada.

El rey hizo poner otro cubierto pero la anciana creyó que se la despreciaba, y gruñó amenazas entre dientes. Una de la jóvenes hadas que se encontraba detrás de ella, la escuchó y juzgando que podría otorgar cualquier don enojoso a la princesita, se escondió detrás de los tapices a fin de hablar la última y poder reparar en lo posible el mal que la anciana le hubiese hecho.

Mientras tanto las hadas comenzaron a otorgarle sus dones a la princesa. Al llegarle el turno, la vieja hada dijo que la princesa se atravesaría la mano con un pincho y moriría. En esos momentos, el hada que se había escondido, surgió de detrás de los tapices, y dijo en alta voz estas palabras:
Majestades, vuestra hija no morirá; no tengo bastante poder para destruir enteramente lo que el hada anciana ha hecho, mas os aseguro que la princesa al atravesarse con un pincho caerá solamente en un profundo sueño, al final de los cuales el hijo de un rey vendrá a despertarla.
Al cabo de un tiempo sucedió que la joven princesa correteando un día por el palacio, y subiendo de habitación en habitación, llegó hasta arriba en donde había un desván, en el cual una viejecita estaba sola hilando con su rueca. La princesa quiso probar pero cogido el huso se atravesó la mano cayendo desvanecida. El rey se acordó de la predicción de las hadas, y ordenó:

-Colocad a la princesa en la más bella estancia de palacio, sobre un lecho de colcha bordada en oro y plata.
Tenía los ojos cerrados, mas oíasela respirar dulcemente, lo cual indicaba que no estaba muerta. El hada bondadosa con su varita tocó todo cuanto estaba en palacio, todos se durmieron, para no despertarse hasta que lo hiciera la princesa, a fin de estar dispuestos a servirla, e igual sucedió con los cocineros y los asadores que se unieron en el sueño, inmovilizándose, como también las llamas.

Al cabo de cien años, el hijo del monarca que reinaba entonces, fue de caza por aquellos lugares y preguntó de quién era ese gran bosque entrelazado y espeso. Un viejo campesino le dijo: Escuché decir a mi padre que se encontraba en el castillo una princesa, la más bella del mundo, que debía dormir cien años y a quien despertaría de su sueño el hijo de un rey.

El joven príncipe, al oír aquellas palabras, se sintió entusiasmado. En cuanto avanzó en dirección al bosque, todos los altos árboles y los espinos se apartaron para dejarle pasar y pudo ir hacia el palacio. El príncipe atravesó cruzó muchas estancias plenas de gentiles hombres y de damas, durmiendo todos, y entrando en una sala dorada, contempló sobre un lecho el hermoso espectáculo de una princesa que resplandecía. Entonces se acercó temblando de admiración, se arrodilló a su lado y la besó.

-¿Sois vos, príncipe mío?, bien que me habéis hecho esperar.

Mientras, todo el palacio se había despertado con la princesa, cada uno reanudando el desempeño de su trabajo. La dama de honor, hambrienta como los otros, se impacientó, y dijo en voz alta a la princesa, que la comida estaba servida.

En pocos días será anunciada la fecha y el castillo donde los socios y amigos de la Bella Durmiente serán invitados a besarla y celebrar su despertar. La felicidad será compartida por todos alrededor de una buena mesa y las mejores viandas.

cuento íntegro en Rincón de las Hadas

7 comentarios:

Carlos Garcia dijo...

Y espero que este despertar dure como minimo cien años mas, y sigamos disfrutando apasionadamente como lo veniamos haciendo cada vez que nos reunimos........

Oriol Serra Nadal dijo...

Acuérdate que el principe y la princesa se casaron, vivieron felices y comieron... pasapalos y tapas

Jordi dijo...

SAludos desde San Francisco! Que ganas de verlo. Por cierto, el rey de la parrilla dijo que si ;)

Marta Elena dijo...

Intuyo que será en un hermoso castillo en un alto lugar!, allí estaremos para celebrar este despertar y que dure 100 años!... amén

rafael guillen dijo...

epa espero poder acompañarlos

Paul Launois dijo...

El que tenga ojos que vea!!!
y si no miró, no comió...
A la espera de ese Jabalí y demás condumios, con mucho apetito, pues, despues de una larga siesta, solemos despertar con mucha hambre.
Habra fiesta en el reino del Yantar!!!
Paul, Ana y ahora Emiliana...la quemás comió...

Anónimo dijo...

Queridos consocios,
Ya hay fecha para el despertar de la Bella Durmiente... hoy mismo lo anunciamos

Oriol, Carlos y Héctor